PROACTIVIDAD
Hay personas que ante una circunstancia o eventualidad en
sus vidas, lo asumen con optimismo y pensamientos positivos.
Por lo general, este tipo de actitud optimista está condicionado por la forma de pensar de cada quien; de cómo enfoque el problema y encuentre la solución o alternativa para hacerlo menos difícil.
Son personas que buscan comprender la realidad de las cosas de la mejor manera posible; se ubican en un lado como en el otro para encontrar salidas beneficiosas que puedan ayudarle a avanzar en su camino. Son abiertas y decididas que antes de juzgar, escuchan, y antes de actuar, observan.
Sin embargo, hay otro grupo de gente a quienes les es más fácil adoptar una actitud negativa y se rinden fácilmente ante las circunstancias, se quejan, se paralizan o se hacen las víctimas, echándole la culpa a terceros, antes que responsabilizarse o buscar una solución al problema.
Algunos especialistas señalan que el origen de esta actitud negativa proviene de las emociones y pensamientos, de la baja autoestima que pueda tener la persona; de las heridas del pasado aún no solucionadas, y hasta del entorno familiar, donde ese es un estilo de vida natural.
¿Cómo cambiar de una actitud negativa a otra positiva? Es importante que la persona tome conciencia de su situación y acepte cambiar; manejar estrategias para superar el estrés; llevar un estilo de vida activo con planes y metas, para obtener logros poco a poco. Alejarse de personas negativas y destructivas.
Pueden darse circunstancias en la vida de una persona que parezcan difíciles de alcanzar o solucionar y por ello piense que eso le impide avanzar, pero existen diversos mecanismos para neutralizar ese tipo de adversidades, como rodearse de gente positiva y proactiva, leer libros o ver películas que alimenten su espíritu, escuchar música de su agrado mientras realiza alguna actividad.
Aprender a relajarse dedicándose a alguna actividad como el cuidado de las plantas, pintar, cantar, reír más, lo que no significa que se olvide de sus responsabilidades y de su realidad, entre otros, ayudará a las personas a darle un mejor rumbo a sus vidas, y por ende contagiar esa actitud a otras.
Por lo general, este tipo de actitud optimista está condicionado por la forma de pensar de cada quien; de cómo enfoque el problema y encuentre la solución o alternativa para hacerlo menos difícil.
Son personas que buscan comprender la realidad de las cosas de la mejor manera posible; se ubican en un lado como en el otro para encontrar salidas beneficiosas que puedan ayudarle a avanzar en su camino. Son abiertas y decididas que antes de juzgar, escuchan, y antes de actuar, observan.
Sin embargo, hay otro grupo de gente a quienes les es más fácil adoptar una actitud negativa y se rinden fácilmente ante las circunstancias, se quejan, se paralizan o se hacen las víctimas, echándole la culpa a terceros, antes que responsabilizarse o buscar una solución al problema.
Algunos especialistas señalan que el origen de esta actitud negativa proviene de las emociones y pensamientos, de la baja autoestima que pueda tener la persona; de las heridas del pasado aún no solucionadas, y hasta del entorno familiar, donde ese es un estilo de vida natural.
¿Cómo cambiar de una actitud negativa a otra positiva? Es importante que la persona tome conciencia de su situación y acepte cambiar; manejar estrategias para superar el estrés; llevar un estilo de vida activo con planes y metas, para obtener logros poco a poco. Alejarse de personas negativas y destructivas.
Pueden darse circunstancias en la vida de una persona que parezcan difíciles de alcanzar o solucionar y por ello piense que eso le impide avanzar, pero existen diversos mecanismos para neutralizar ese tipo de adversidades, como rodearse de gente positiva y proactiva, leer libros o ver películas que alimenten su espíritu, escuchar música de su agrado mientras realiza alguna actividad.
Aprender a relajarse dedicándose a alguna actividad como el cuidado de las plantas, pintar, cantar, reír más, lo que no significa que se olvide de sus responsabilidades y de su realidad, entre otros, ayudará a las personas a darle un mejor rumbo a sus vidas, y por ende contagiar esa actitud a otras.
POSITIVO
Mónica Valle: “Wannacry marcó un antes y un después para las empresas españolas”
Es periodista, experta en temas de ciberseguridad desde hace años y, además, ahora está
de estreno. Mónica
Valle acaba de lanzar ‘Ciberseguridad, consejos
para tener vidas digitales más seguras’, un libro dedicado al internauta medio,
pero lleva años en contacto con varias de las empresas de ciberseguridad más
importantes del mundo.
Con
este bagaje, Valle tiene sobrada experiencia para dibujar un estado de la
situación de las empresas españolas en lo que a ciberseguridad se
refiere. Un estado en el que, en su opinión, “Wannacry marcó un antes y un
después en concienciación. Las empresas grandes ya están concienciadas porque
llevan mucho tiempo haciéndolo, y ya lo ven más como una inversión que como un
gasto”.
En
estos casos, “el problema llega con las pequeñas y
medianas empresas, ya que para ellas sí que supone el gasto de
un presupuesto que no siempre es fácil encontrar. Son las que más han tenido
que ponerse al día, y más aún con la aprobación del GDPR,
que a muchas les ha pillado con el pie cambiado”.
NEGATIVO
Zendesk
el machine learning
Los algoritmos relacionados al machine learning son
capaces de detectar y predecir patrones de comportamiento, además de generar
información valiosa acerca de los clientes.
Con
el desarrollo tecnológico, los consumidores están compartiendo cada vez más
información y están haciendo uso de diferentes dispositivos y canales. Esto ha
hecho que las empresas comiencen a preocuparse por rastrear los historiales de
los clientes a través de diversas fuentes de información como redes sociales,
historiales de compra y turnos de atención.
La
cantidad de datos que se generan actualmente en las empresas se está
incrementado de forma exponencial. Sin embargo, es imposible para una persona
analizar esta enorme cantidad de información y mucho menos, sacar conclusiones,
y es absolutamente impensable que pueda hacer predicciones basadas en ellos.
Los
algoritmos, en cambio, sí pueden detectar patrones de comportamiento evaluando
variables, y ofrecer información valiosa sobre el comportamiento de los
clientes, las necesidades de la empresa y la urgencia de decisiones vitales
para conservar la lealtad de los clientes.
En
un reciente informe, la firma de consultoría Ovum, especializada en temas de
economía digital, señaló que a pesar de que las empresas emplean métricas
diferentes para evaluar la satisfacción del cliente, estas métricas se revisan
solamente luego de ocurrido un intercambio no satisfactorio para el cliente.
Esto no puede evitarle a un agente un encuentro difícil con un cliente y tiene
consecuencias a largo plazo que afectan la reputación de la marca y la
retención de los clientes. Sin embargo, si el agente y la empresa pudieran
predecir el rumbo de las interacciones con los clientes, estarían mejor
preparados para llevarlas a cabo exitosamente, y serían capaces de implementar
herramientas y recursos específicos para garantizar un resultado positivo.
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